La empresa del teatro Real está tratando á Wágner, en esta temporada, poco más ó menos, como por la vecindad están tratando al partido liberal: así como si quisieran quitársele de delante lo más pronto posible. Todos los cuidados son para el repertorio antiguo; para él Titta Ruffo, Anselmi... A Wágner que lo parta un gallo.

Todo se relaciona: naturalmente, la resurrección de Lucía había de traer por consecuencia una crisis del mismo tiempo y á la misma usanza. A viejas óperas, divos jóvenes. Todo el arte de Anselmi no ha bastado á dar apariencias de vida á la momia de Lammermoor. Veremos si el otro joven divo tiene mejor fortuna en la vieja ópera de nuestra política, tan necesitada de nuevo repertorio como de nuevos cantantes. España Brunilda espera á su Sigfredo. Los admiradores de Wágner también le esperan. No se dé pretexto á que nadie dude de la buena fe de las respectivas empresas. Puede que no haya para el repertorio moderno; pero el público no quiere Lucias ni con Anselmi... ¡Qué disparate! ¿No iba á decir ni con Maura?...


VIII

Es la ópera de Strauss, Salomé, portentosa obra de arte musical. Ahora, pensemos en todo lo que ha sido necesario para que pueda serlo. Primeramente, el gran talento de Strauss, no hay duda; después, un público que, extrañado ó aburrido, tal vez, en las primeras audiciones, prefiere desconfiar de su propia impresión á echar por el camino fácil de la chacota y el desprecio y enterrar la obra entre flores de ingenio, sin posible apelación. Después, empresas decididas á imponer la obra; después, una crítica capaz de hacer también obra creadora, inventando... lo que acaso el autor no puso en ella; formando de este modo una conciencia de lo inconsciente, que siempre anima en toda obra de arte. Después... el Ejército alemán con su formidable poderío.

Ya dijo D. Juan Valera, con su inteligente, supremo humorismo, cómo las flotas de la Gran Bretaña habían podido contribuir á la gloria de Shakespeare. No hay idea de lo que puede influir el Ejército y la Marina, lo mismo para vender agua de Colonia en el Paraguay, que para imponer á la admiración de las más recónditas tierras el nombre de un poeta.

He aquí por qué vuestra hija es muda, como dice el falso doctor de El médico á palos al afligido padre. He aquí por qué nuestros músicos no cantan por el mundo. ¿Se figura nadie á Salomé nacida entre nosotros? ¿Cuál hubiera sido su vida? ¿Quién la hubiera impuesto al respeto? ¿Quién la hubiera salvado de morir á chistes?

Pero nos la envían dos grandes potencias: el genio de su autor... y Alemania. Los que menos la entienden procuran irse enterando; los que más se aburren, se aburren con respeto. ¡Ah! ¡Si fuera de alguien de casa!