Una historieta que refiere un periódico francés. Un padre acaudalado satisfacía con esplendidez todos los gastos de su primogénito; pero sorprendíale que, sobre la cantidad entregada mensualmente, el mozo le pidiera siempre un importante suplemento.

—¿No lo tienes todo pagado? ¿Qué significa esto?

—Esto significa, papá, que hay gastos... gastos, en fin, cuya justificación no debo detallarte, aunque tú debes comprenderla.

—Sí, lo comprendo; pero mira, para saber á qué atenerme, me pides lo que necesitas y, para justificarlo, me dices: «Gastos de caza, tanto», y no hay más que hablar.

—Convenido.

La partida quedó desde luego asentada en esta forma mensualmente. El respeto quedaba á salvo.

Con gran sorpresa observó el padre que la partida dejó de figurar en cuenta durante dos ó tres meses.

—Vaya—pensó.—¿Dónde cazará ahora mi hijo, que no me cuesta nada?

Pero cuál no sería su desencanto al leer, al cabo de cierto tiempo, esta nota de gastos suplementarios: «Al armero, 2.000 pesetas».