Hostelero. ¡Nuestro dinero!

Crispín. Pues escuchadme aquí... ¿De dónde habéis de cobrarlo si así quitáis crédito a mi señor y así hacéis imposible su boda con la hija del señor Polichinela? ¡Voto a..., que siempre pedí tratar con pícaros mejor que con necios! Ved lo que hicisteis y cómo se compondrá ahora con la Justicia de por medio. ¿Qué lograréis ahora si dan con nosotros en galeras o en sitio peor? ¿Será buena moneda para cobraros las túrdigas de nuestro pellejo? ¿Seréis más ricos, más nobles, o más grandes, cuando nosotros estemos perdidos? En cambio, si no nos hubierais estorbado a tan mal tiempo, hoy, hoy mismo tendríais vuestro dinero, con todos sus intereses..., que ellos solos bastarían a llevaros a la horca, si la Justicia no estuviera en esas manos y en esas plumas... Ahora haced lo que os plazca, que ya os dije lo que os convenía...

Doctor. Quedaron suspensos[97.1]...

Capitán. Yo aun no puedo creer que ellos sean tales bellacos.

Polichinela. Este Crispín... Capaz será de convencerlos...

Pantalón. (Al Hostelero.) ¿Qué decís a esto? Bien mirado...

Hostelero. ¿Qué decís vos?

Pantalón. Dices que hoy mismo se hubiera casado tu amo con la hija del señor Polichinela. ¿Y si él no da su consentimiento?...

Crispín. De nada ha de servirle. Que su hija huyó con mi señor..., y lo sabrá todo el mundo... Y a él más que a nadie importa que nadie sepa cómo su hija se perdió por un hombre sin condición, perseguido por la Justicia.

Pantalón. Si así fuera... ¿Qué decís vos?