Polichinela. Pues aun así no he de tolerarlo.

Pantalón. Escuchad con paciencia. Suponed que todo eso hubiera sucedido. ¿No os sería forzoso casarla?

Polichinela. ¿Casarla? ¡Antes la mataría! Pero es locura pensarlo. Y bien veo que eso quisierais para cobraros a costa mía, que sois otros tales bribones. Pero no será, no será...

Pantalón. Ved[98.1] lo que decís, y no se hable aquí de bribones, cuando estáis presente.

Hostelero. ¡Eso, eso!

Polichinela. ¡Bribones, bribones, combinados para robarme! Pero no será, no será.

Doctor. No hayáis[98.2] cuidado, señor Polichinela, que aunque ellos renunciaran a perseguirle, ¿no es nada este proceso? ¿Creéis que puede borrarse nada de cuanto en él consta, que son cincuenta y dos delitos probados y otros tantos que no necesitan probarse?...

Pantalón. ¿Qué decís ahora, Crispín?

Crispín. Que todos esos delitos si fueran tantos, son como estos otros... Dinero perdido que nunca se pagará si nunca le tenemos.

Doctor. ¡Eso no! Que yo he de cobrar lo que me corresponda de cualquier modo que sea.