Polichinela. ¡Calla, calla, loca, desvergonzada! Éstas son las enseñanzas de tu madre..., sus vanidades y fantasías. Éstas son las lecturas romancescas, las músicas a la luz de la luna.

Señora de Polichinela. Todo es preferible a que mi hija se case con un hombre como tú, para ser desdichada como su madre. ¿De qué me sirvió nunca la riqueza?

Sirena. Decís bien, señora Polichinela. ¿De qué sirven las riquezas sin amor?

Colombina. De lo mismo que el amor sin riquezas.

Doctor. Señor Polichinela, nada os estará mejor que casarlos.

Pantalón. Ved que esto ha de saberse en la ciudad.

Hostelero. Ved que todo el mundo estará de su parte.

Capitán. Y no hemos de consentir que hagáis violencia a vuestra hija.

Doctor. Y ha de constar en el proceso que fue hallada aquí, junta con él.

Crispín. Y en mi señor no hubo más falta que carecer de dinero, pero a él nadie le aventajará en nobleza..., y vuestros nietos serán caballeros... si no dan en salir al abuelo...