Crispín. Pues procédase al inventario de cuanto hay en la casa. Escribid, escribid, y sean todos estos señores testigos y empiécese por este aposento. (Descorre el tapiz de la puerta del foro y aparecen formando grupo Silvia, Leandro, doña Sirena, Colombina y la señora de Polichinela.)

Escena Última

Dichos, Silvia, Leandro, Doña Sirena, Colombina y la Señora de Polichinela, que aparecen por el foro.

Pantalón y Hostelero. ¡Silvia!

Capitán y Arlequín. ¡Juntos! ¡Los dos!

Polichinela. ¿Conque era cierto? ¡Todos contra mí! ¡Y mi mujer y mi hija con ellos! ¡Todos conjurados para robarme! ¡Prended a ese hombre, a esas mujeres, a ese impostor, o yo mismo...!

Pantalón. ¿Estáis loco, señor Polichinela?

Leandro. (Bajando al proscenio en compañía de los demás.) Vuestra hija vino aquí creyéndome malherido acompañada de doña Sirena, y yo mismo corrí al punto en busca de vuestra esposa para que también la acompañara. Silvia sabe quién soy, sabe toda mi vida de miserias, de engaños, de bajezas, y estoy seguro que de nuestro sueño de amor nada queda en su corazón... Llevadla de aquí, llevadla; yo os lo pido antes de entregarme a la Justicia.

Polichinela. El castigo de mi hija es cuenta mía; pero a ti... ¡Prendedle digo!

Silvia. ¡Padre! Si no le salváis, será mi muerte. Le amo, le amo siempre, ahora más que nunca. Porque su corazón es noble y fue muy desdichado, y pudo hacerme suya con mentir, y no ha mentido.