Sirena. Ved que el amor es niño delicado y resiste pocas privaciones.

Doctor. ¡No ha de ser! Que el señor Polichinela firmará aquí mismo espléndida donación, como corresponde a una persona de su calidad y a un padre amantísimo. Escribid, escribid, señor Secretario, que a esto no ha de oponerse nadie.

Todos. (Menos Polichinela.) ¡Escribid, escribid!

Doctor. Y vosotros, jóvenes enamorados..., resignaos con las riquezas, que no conviene extremar escrúpulos que nadie agradece.

Pantalón. (A Crispín.) ¿Seremos pagados?

Crispín. ¿Quién lo duda? Pero habéis de proclamar que el señor Leandro nunca os engañó... Ved cómo se sacrifica por satisfaceros aceptando esa riqueza, que ha de repugnar a sus sentimientos.

Pantalón. Siempre le creímos un noble caballero.

Hostelero. Siempre.

Arlequín. Todos lo creímos.

Capitán. Y lo sostendremos siempre.