Luisa. Es verdad; los porteros le conocen; y sobre todo, con que[3.1] papá no le vea... Corre, que pase,[3.2] y ten mucho cuidado; en cuanto salga mi tío de hablar con papá, nos avisas[3.3]...
Doncella. Descuide usted.
Luisa. Y no vayas a decir a nadie...
Doncella. ¡Señorita! Porque me haya usted oído[3.4] contar más de cuatro cosas que ha visto una[3.5]... Tratándose de usted[3.6] ya sé que esto no será ninguna trapisonda, aunque lo parezca.
Luisa. Por supuesto... Ya lo sabrás... Anda, no hagas ruido al pasar[3.7] por el gabinete. (Sale la doncella. A poco entra Pepe.)
Pepe. ¡Luisita!
Luisa. ¡Chist! No digas nada, no levantes la voz, no te muevas... Tenemos que hablar; siéntate. No dejes el sombrero, no fumes... ¡Uf, qué humo! No dejes ahí el cigarro. Siéntate, hombre,[4.1] siéntate. Ya supondrás[4.2] por qué te he llamado de esta manera...
Pepe. Sí; supongo...
Luisa. No supones, lo sabes... Sabes que mi padre y el tuyo conferencian en este momento.
Pepe. ¿En este momento?