Luisa. Ya quisiera yo, si algún día me caso, que mi marido se parezca a ti en algo.

Pepe. Y yo que mi mujer se parezca a ti en todo.

Luisa. ¿De veras?... ¿De qué te ríes?

Pepe. ¿Pero te has fijado en lo que estamos diciendo?

Luisa. ¿Eh?... Pues es verdad. Pero ¡qué tontos! ¡Qué tontos! Ahora resulta que casi nos hemos enamorado el uno del otro.

Pepe. Y que en vista de eso decidimos no casarnos... ¿Qué te parece? Es gracioso...

Luisa. Sí; es gracioso...

Escena II

Dichos y la Doncella

Doncella. ¡Señorita! Su tío de usted sale en este momento del despacho.