Manuel. Dejémonos de suposiciones...

Pepe. Sí, dejémonos. Yo estoy enamorado de Luisa.

Manuel. ¡Eh! ¿Qué haces tú aquí? ¿Qué significa esto?

Pepe. Significa que, mientras ustedes hablaban de intereses, nosotros hemos dejado hablar a nuestro corazón; y como hablando, hablando se entiende la gente...

Luisa. Hemos decidido lo contrario de ustedes, casarnos.

Manuel. Así... en media hora. ¡Estáis locos!

Luisa. ¿Qué quiere usted? Media hora de conversación, convenciéndonos de que no debíamos casarnos, nos ha dado a conocer mejor que dos años de relaciones para casarnos.

Pepe. No teníamos por qué fingir...

Luisa. Ni por qué engañarnos.

Pepe. Hemos hablado con franqueza, decididos a no querernos.