Emilia. ¿No te dieron aquella credencial que pediste?

Manuel. Sí..., eso sí...; se desviven por complacerme...

Emilia. ¿Entonces...?

Manuel. Pero no es eso..., no se trata de credenciales... Se trata de mis compromisos ante la opinión..., el país... ¿Qué voy a decirte? Puedes comprender que tendré mis razones...

Emilia. No lo sé...; pero salir tú sólo... La verdad, es muy desairado... Van a decir que no tienes razón...

Manuel. Ellos sí lo dirán...

Emilia. Ya ves..., y ellos se quedan... Es una triste gracia... y es dar gusto a tus enemigos...

Manuel. Mis enemigos tendrán que reconocer mi sinceridad.

Emilia. ¡De modo que te importa más quedar bien con tus enemigos que con tus amigos!...

Manuel. Mira, Emilia, no he querido ver nunca en ti a un amigo político, mucho menos a un contrincante...