Leandro. (Saliendo con Crispín.) ¿Qué alboroto es éste?

Crispín. ¿En lugar donde mi señor se hospeda? ¿No hay sosiego posible en vuestra casa? Yo traeré a la Justicia, que pondrá orden en ello.

Hostelero. ¡Esto ha de ser mi ruina! ¡Con tan gran señor en mi casa!

Arlequín. ¿Quién es él?

Hostelero. ¡No oséis preguntarlo!

Capitán. Perdonad, señor, si turbamos vuestro reposo; pero este ruin hostelero...

Hostelero. No fue mía la culpa, señor, sino de estos desvergonzados...

Capitán. ¿A mí desvergonzado? ¡No miraré nada![50.1]...

Crispín. ¡Alto, señor Capitán, que aquí tenéis quien satisfaga vuestros agravios, si los tenéis de este hombre!

Hostelero. Figuraos que ha[50.2] más de un mes que comen a mi costa sin soltar blanca, y porque me negué hoy a servirles se vuelven contra mí.