—Si contestara...

—¡Están verdes!

—Pues cuando le des la carta o la hayas puesto donde la coja, al otro día haces una escapada.

—Muy tempranito ha de ser.

La perspectiva de un madrugón disgustó a don Juan; pero repuso bravamente:

—¡No importa!

—¿Sabe usted el jardinillo de la Plaza Mayor? Pues... pasado mañana a las siete y media.

—De siete y media a ocho.

—Corriente.

—Adiós.