—Los han reventao—añadió Pateta.

Después el diálogo continuó sólo entre los hermanos.

—¡Bah! ¿qué ha de decir el gobierno? Yo no hago caso de noticias oficiales—dijo Tirso.

—Yo sí: habrá alguna exageración, pero la paliza debe de haber sido buena.

—Otra vez me tocará a mí alegrarme.

—Has podido regocijarte hace poco con el fusilamiento de los carabineros. ¡Hasta chicos de diez y seis años!

—Cosas de la guerra.

—No. Salvajadas del fanatismo.

—A eso dan lugar los enemigos de la fe, los que escarnecen la religión.

—¡Ya salió a plaza la religión de nuestros mayores! No sé en qué consiste, pero casi siempre que se comete una infamia de ese jaez sale a relucir la religión.