La autoridad de un ilustre difunto poco sirve en semejantes casos: no es él quien nos habla, sino el editor, bien seguro de que el interesado no le podrá desmentir.

REGLA 8ª.

Historias fundadas en memorias secretas y papeles inéditos; publicaciones de manuscritos en que el editor asegura no haber hecho mas que introducir órden, limar frases, ó aclarar algunos pasajes, no merecen mas crédito que el debido á quien sale responsable de la obra.

REGLA 9ª.

Relaciones de negociaciones ocultas, de secretos de estado, anécdotas picantes sobre la vida privada de personajes célebres, sobre tenebrosas intrigas, y otros asuntos de esta clase, han de recibirse con extrema desconfianza.

Si difícilmente podemos aclarar la verdad de lo que pasa á la luz del sol, y á la faz del universo, poco debemos prometernos tocante á lo que sucede en las sombras de la noche y en las entrañas de la tierra.

REGLA 10ª.

En tratándose de pueblos antiguos ó muy remotos, es preciso dar poco crédito á cuanto se nos refiera, sobre riquezas del pais, número de moradores, tesoros de monarcas, ideas religiosas, y costumbres domésticas.

La razon es clara: todos estos puntos son difíciles de averiguar; es necesario mucho tiempo de residencia, perfecto conocimiento de la lengua, inteligencia en ramos de suyo muy difíciles y complicados, medios de adquirir noticias exactas sobre objetos ocultos que brindan á la exageracion y en que por parte de los mismos naturales hay á veces mucha ignorancia, y hasta sabiéndolo, tienen mil y mil motivos para aumentar ó disminuir. Finalmente en lo que toca á costumbres domésticas, no se alcanza su exacto conocimiento, si no se puede penetrar en lo interior de las familias, viéndolas como hablan y obran en la efusion y libertad de sus hogares[11].