Con suponer la existencia del espacio, como una cosa absoluta, nada se adelanta; pero además, esta suposicion es enteramente gratúita. El tomar la extension del espacio como un término de referencia por el cual se pueda explicar la extension de los cuerpos, equivale tambien á presuponer hallado lo que se ha de buscar.

Si estas palabras, dentro y fuera, queremos explicarlas refiriéndonos á distintos puntos designados ó designables en el espacio, incurrimos en el mismo error, definimos la cosa por sí propia; porque la misma dificultad tenemos con respecto al espacio para saber lo que es dentro y fuera, y junto y separado, ó contiguo y distante. Si presuponemos pues la extension del espacio como una cosa absoluta, y con respecto á ella pretendemos explicar las demás extensiones, nos hacemos la ilusion mas completa: se trata de explicar la extension en sí misma, la del espacio necesita ser explicada como las demás: presuponerla es dar por resuelta la cuestion que se ha de resolver.

[137.] La extension con respecto á sus dimensiones, parece independiente de la cosa extensa, en un mismo lugar. Con absoluta fijeza, puede presentársenos una extension con idénticas dimensiones, á pesar del cambio continuo de la cosa extensa. Si suponemos el tránsito de una serie de objetos por un campo visual fijo, las cosas extensas varian sin cesar, y la extension es la misma. Supongamos un lienzo que va corriéndose detrás de una ventana que tenemos á la vista: la cosa extensa es diferente de continuo, pues que la parte del lienzo que vemos en el instante A, es distinta de la que vemos en el instante B; y sin embargo la extension en sus dimensiones, no ha variado. Esto en cuanto á las superficies; no es difícil aplicar la misma doctrina á los volúmenes. Un lugar puede llenarse sucesivamente de infinitas materias, permaneciendo el mismo volúmen de su capacidad. En la identidad de la extension concebida, no tienen ninguna parte las paredes del vaso: porque en el mismo lugar que este ocupa, pueden colocarse infinitos vasos de la misma extension: el aire circunvecino, ú otro cuerpo cualquiera que rodee las paredes del vaso, tampoco tiene nada que ver con la identidad de la extension: porque ese aire puede cambiarse, y en efecto se cambia continuamente, sin que el volúmen se altere.

[138.] La fijeza de las dimensiones, no obstante la variedad de los objetos, nada prueba en favor de la subjetividad pura de la extension, aun cuando se supongan indiscernibles los objetos que han variado; de lo contrario resultaria, que la variedad de dimensiones probaria en favor de la objetividad de ellas: y por consiguiente el argumento se retorceria contra los adversarios con la misma fuerza. Esta fijeza nos indica que hay objetos distintos que pueden producir una impresion semejante; y que nos podemos formar idea de una dimension determinada, ó de una figura, prescindiendo del objeto particular á que corresponde ó puede corresponder. Nadie duda de que la representacion de las dimensiones esté en nosotros, sin necesidad de referirla á nada en particular: la cuestion está en si dichas dimensiones están realizadas, y cuál es su naturaleza, independientemente de sus relaciones con nosotros.

[139.] Si admitimos que la continuidad concebida no tiene objeto externo, ni en el espacio puro ni en los cuerpos ¿á qué se reduce el mundo corpóreo? á un conjunto de seres que de un modo ú otro, ejercen su accion sobre nuestro ser y en cierto órden.

Adviértase que las dificultades que se objeten contra la continuidad fenomenal realizada, no se deshacen apelando á las necesidades de la organizacion corpórea del ser sensible. Quien dijese: ¿cómo podrán los seres externos ejercer accion sobre nosotros, si ellos en sí no tienen la continuidad con que se nos presentan? ¿cómo podrán influir sobre nuestros órganos? manifestaria que no ha comprendido el estado de la cuestion: porque es evidente que si despojamos al mundo externo de la continuidad real, dejándole solo la fenomenal, quedará privado de ella nuestra misma organizacion, que no es mas que una parte de este mismo universo. Hay aquí una relacion recíproca, una especie de paralelismo de fenómenos y realidades, que se explican y se completan recíprocamente. Si el universo es un conjunto de seres que obran sobre nosotros en cierto órden, nuestra organizacion será otro conjunto de seres que recibirá la influencia en el mismo órden; ó no se explica pues ninguna de las dos cosas, ó explicada la una se explica la otra: con tal que este órden sea fijo y constante, y la correspondencia la misma, nada se altera, sea cual fuere la hipótesis adoptada para la explicacion del fenómeno.

[140.] Téngase tambien en cuenta, que en esta parte de la filosofía, lo que se trata de conocer es la realidad, sujetándola á la condicion de explicar el fenómeno, y no ponerse en contradiccion con el órden de nuestras ideas.

Se podria objetar á los que quiten al mundo externo las calidades fenomenales ó aparentes de la continuidad, el que destruyen la geometría que se funda en la idea del continuo fenomenal; pero esta dificultad claudica por su base, porque supone que la idea geométrica es fenomenal, cuando es trascendental. Ya hemos visto que la idea de extension no es una sensacion, sino una idea pura, y que las representaciones imaginarias en que se sensibiliza, no son la idea, sino formas de que la misma idea se reviste.

[141.] Toda extension fenomenal se nos presenta con cierta magnitud: y la geometría prescinde de toda magnitud. Los teoremas y problemas se refieren á las figuras en general, prescindiendo absolutamente del tamaño: y cuando esto entra en consideracion, es únicamente en cuanto relativo. En triángulos de bases iguales, los de mayor altura serán mayores en superficie: aquí la palabra mayor se refiere al tamaño, es verdad; pero nó á ningun tamaño absoluto, sino puramente relativo: se trata, mas bien que de la magnitud, de la relacion de las magnitudes. Así el teorema se verificará, sea que se hable de triángulos de una extension inmensa, como de triángulos infinitesimales. Luego la geometría prescinde absolutamente de las magnitudes consideradas como fenómenos, y solo se sirve de ellas en cuanto la representacion sensible puede auxiliar á la percepcion intelectual.

[142.] Esta es una verdad importante que se evidenciará mas y mas al combatir el sistema de Condillac en el tratado de las ideas, donde manifestaré que ni aun las que tenemos de los cuerpos, son ni pueden ser una sensacion transformada. Segun estos principios, la geometría es la ciencia de un órden de seres, la cual sensibiliza sus ideas puras en una representacion fenomenal. Esta representacion es necesaria, supuesto que la ciencia geométrica se halla en un ser sometido á este fenómeno; pero en sí y considerada la ciencia en toda su pureza, no ha menester dicha representacion.