[1.] Independientemente de las sensaciones, y en un órden muy superior á ellas, existen en nuestro entendimiento ideas, que se extienden á todo, y que son un elemento necesario de todo pensamiento. La que figura entre ellas como principal, es la de ser, ó del ente. Cuando los escolásticos decian que el objeto del entendimiento es el ente, «objectum intellectus est ens,» enunciaban una verdad profunda, y consignaban uno de los hechos ideológicos mas ciertos y mas importantes.
[2.] El ser ó ente en sí, y prescindiendo de toda modificacion, de toda determinacion, considerado en su mayor generalidad, es concebido por nuestro entendimiento. Sea cual fuere el orígen de esta idea, ó el modo con que se forma en nuestro entendimiento, lo cierto es que existe. De ella hacemos continuas aplicaciones, sin ella nos es casi imposible el pensar. En todas las lenguas se encuentra el verbo ser, expresion de esta idea; en todas las oraciones, aun las mas sencillas, se halla esta expresion; el sabio como el ignorante, la emplean de continuo, en el mismo sentido, con igual acierto.
La única diferencia que en el uso de esta idea, se nota entre el rudo y el filósofo, es que aquel no reflexiona sobre ella, y este sí; pero la percepcion directa es en ambos la misma, igualmente clara en todos los casos. Tal cosa es ó no es; fué ó no fué; será ó no será; hay algo ó no hay nada; hubo ó no hubo; habrá ó no habrá; hé aquí aplicaciones de la idea de ser, aplicaciones que todos hacen, sin la menor sombra de oscuridad; comprendiendo perfectamente el sentido de las palabras, y por consiguiente teniendo en su espíritu la idea que les corresponde. La dificultad, si alguna hay, comienza en el acto reflejo, en la percepcion, nó del ente, sino de la idea del ente. Tocante al acto directo, hay un concepto clarísimo, que nada deja que desear.
[3.] Esto que la experiencia nos enseña, se puede probar con razones concluyentes. Todos los filósofos convienen en que el principio de contradiccion es evidente por sí mismo, para todos los hombres, sin necesidad de explicacion, bastando la inteligencia del sentido de las palabras; lo que no se podria verificar si todos los hombres no tuviesen la idea del ente. El principio dice: «es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo.» Aquí no se habla de nada determinado; ni de cuerpos ni de espíritu; ni de substancias ni de accidentes; ni de infinito ó finito; sino del ente, de una cosa en su mayor generalidad, sea lo que fuere: y de esto se afirma que no puede ser y no ser á un mismo tiempo. Si no tenemos idea de ser, el principio no significa nada; la contradiccion no es concebible, cuando no hay idea de los extremos que se contradicen; y aquí los extremos son ser y no ser.
[4.] Lo mismo se manifiesta en el otro principio muy parecido al de contradiccion, si no es idéntico con él: «cualquiera cosa ó es ó no es.» Tambien aquí se habla del ser en su mayor indeterminacion, considerándole solo como ser, nada mas: faltando la idea de ser, el axioma carece de significado.
[5.] El principio de Descartes «yo pienso luego soy» incluye tambien la idea de ser «yo soy.» El mismo filósofo, al tratar de explicarle, se funda en que lo que no es, no puede obrar; luego la idea del ser entra, no solo en el principio, sino en el fundamento en que Descartes le apoya.
[6.] Ya se establezca como base de nuestros conocimientos el sentido íntimo, ya se prefiera la evidencia con que una idea está contenida en otra, siempre es necesario tomar como elemento primitivo la idea del ente; es preciso suponer que el entendimiento es, para que pueda pensar; es preciso suponer que el pensamiento es, para que podamos ocuparnos de él; es necesario suponer que nuestras sensaciones, que nuestros sentimientos, que las operaciones y afecciones de nuestra alma son, para que podamos investigar sus causas, su orígen, y examinar su naturaleza; es necesario suponer que nosotros somos, que el yo es, para que podamos dar un paso en ningun sentido.
Luego la idea del ente existe en nuestro entendimiento; y es un elemento indispensable para todos los actos intelectuales.