(SOBRE EL LIBRO IX).
[(II)] No ignoro, que algunos filósofos modernos, y muy particularmente M. Cousin, tratan de sincerarse de la acusacion de panteismo, explicando á su manera los pasajes de sus obras donde se halla profesado este error. No siéndome posible, extenderme en una cuestion que exigiria la insercion y cotejo de largos pasajes, me contentaré con remitir al lector á lo que tengo dicho en el cuerpo de la obra, y con respecto á M. Cousin, á los trozos que llevo citados en mis Cartas á un escéptico en materia de religion (Carta X). Sea como fuere, los impugnadores de M. Cousin no tienen la culpa de que este filósofo se valiese de palabras tan claras y terminantes, que á ningun hombre de sano juicio le podia quedar ninguna duda, de que contenian lisa y llanamente la profesion del panteismo. Dejando pues á este filósofo la responsabilidad de sus intenciones, me contentaré con rogar encarecidamente á nuestros jóvenes, que no juzguen con ligereza sobre las disputas que se agitan en el vecino reino, cuyo ruido llega hasta nosotros, por órganos no siempre fieles; y que se abstengan de dar fe á los que se empeñan en persuadirles que las alarmas de los hombres de sanas doctrinas en materias filosóficas, carecen de fundamento.