[203.] Hagamos la contraprueba. Supongamos que la preocupacion desaparece, y que todos los hombres se convencen de que el órden moral es una vana ilusion y que es preciso desterrarla del entendimiento, de la voluntad y de las obras; ¿cuál será el resultado? Destruido el órden moral quedará solo el físico; cada cual pensará y obrará segun sus cálculos, pasiones ó caprichos; no habrá mas guia para los hombres que el ciego instinto de la naturaleza ó las frias especulaciones del egoismo; el individuo se convertirá en un monstruo, la familia verá rotos todos sus lazos; y sumida la sociedad en un caos espantoso, caminará rápidamente á su total aniquilamiento. Estas son las consecuencias necesarias del destierro de la preocupacion. El lenguaje mismo quedaria horriblemente mutilado si desapareciesen las ideas del órden moral: una conducta buena ó mala serian palabras sin sentido: la alabanza y el vituperio carecerian de objeto; la misma vanidad perderia gran parte de su pábulo; la lisonja deberia limitarse á las prendas naturales consideradas en el órden puramente físico: la palabra mérito, no podria pronunciarse sin caer en el absurdo.
[204.] Véase pues si hay dificultad de ninguna clase que pueda hacer admisibles tamañas consecuencias; quien, arredrado por las sombras que se descubren al examinar los primeros principios de la moral, se empeñase en negarla, seria tan insensato como el labrador que á la vista de un caudaloso rio que fertiliza sus campiñas, se obstinase en afirmar que no existen las aguas fertilizadoras, fundado en la razon de que algunos despeñaderos inaccesibles le impiden acercarse al benéfico manantial.
CAPÍTULO XIX.
EXÁMEN DE ALGUNAS EXPLICACIONES DE LA MORALIDAD.
[205.] Se ha disputado mucho sobre el orígen y carácter de la moralidad de las acciones, sucediendo en esta materia lo mismo que en todas las demás; el entendimiento del hombre vacila y se confunde, siempre que trata de penetrar en los primeros principios de las cosas. Como no me propongo escribir un tratado de moral, y sí únicamente, analizar los fundamentos de esta ciencia, me limitaré á caracterizar, en cuanto me sea posible, las ideas y sentimientos primordiales del órden moral, sin descender á sus aplicaciones. Para esto, procederé como acostumbro, por el método analítico, descomponiendo el hecho consignado en el capítulo anterior, recorriendo varias exposiciones del mismo, y señalando la insuficiencia y la inexactitud de alguna de ellas, antes de llegar á la única que me parece verdadera y cumplida.
[206.] ¿Qué es bien? qué es mal? las cosas que son buenas ó malas ¿por qué lo son? ¿en qué consiste su bondad ó malicia? cuál es el orígen de estas propiedades?
Se dice que es bueno lo que es conforme á la razon, lo que se hace con arreglo a la ley eterna, lo que es agradable á Dios; y malo lo que se opone á la razon, lo que contradice á la ley eterna, lo que es desagradable á Dios. Esto es verdad; pero ¿resuelve cumplidamente la cuestion en el terreno científico?
El valor moral del dictámen de la razon depende de su conformidad con la ley eterna; cuando pues para fundar el órden moral se echa mano de la primera, se habla de una participacion de la segunda; luego no se tienen con esto dos resoluciones de la cuestion, sino una sola.
Los actos no pueden ser agradables ó desagradables á Dios, sino en cuanto son conformes á la ley eterna; luego el juzgar de la bondad ó malicia de los actos por su relacion al agrado ó desagrado de Dios, es juzgarlos por su conformidad á la ley eterna.