—P'al monte. ¿Nu estaba en el monte?
—Sí, pero no era baquiano.
—¡Claro, era gringo ese don Jesucristo!... En medio 'el monte se deja sorprender por la polecía y rodiao de tuita su gente, no atina a juir ni a peliar... ¡Gringo maula!... ¿Y qué l'hicieron?...
—Lo yebaron p'al pueblo y lo pusieron a desposeción del juez, donde un procurador dijo qu'era un hombre malo porque quería que tuitos los hombres juesen güenos...
—¡Macana!
—...que cuando a uno le dieran una cachetada de un lao...
—¿Le sumiese la daga en el mondongo al atrevido?
—...le pusiera el otro lao de la cara...
—¡Macana!...
—Y porque decía que debía dársele a cada uno lo suyo.