—Eso está bien: pa mí el potrillo rabicano.
—...y porque afirmó qu'él curaba con palabras…
—Eso es verdá: denme un picao de víbora y si yo no lo curo venciéndolo, que me corten...
—¿Qué le van a cortar a usté?—interrumpió un peón.
—Lo que tengo... de sobra—respondió el viejo.
—¡Y tan de sobra!—masculló otro.
El patrón, un tanto amostazado, continuó:
—Además, le dijeron que quería ser rey de la república.
—¡Y si el potrillo daba pa botas!... Pa mandar cualquiera sirve; lo difícil es encontrar quien haga...
—Y él dijo que no quería ser rey. Que su estancia estaba en el cielo...