—¿Te jué bien, mi pajarito?

—Me jué lindo, mi chingola...

Penetraron en el rancho. El puso sobre la mesa sus maletas y empezó a vaciarlas.

—Mirá, prenda: te truje este corte 'e vestido... ¿Te gusta? ...

—¡Es precioso!... ¿Sabés lo que parece?... Las flores del camalote reflejadas en la laguna... ¡Qué lindo!... ¡Dame un beso, pajarito!

—Tomá.

—¡Dame otro!...

—Tomá...

—¡Dame un montón tuitos juntos!

—¡Estás pedigüeña!