Van a saber ustedes cómo pasaron las cosas, la verdá desnuda como un recién nacido. Dispués, vayan y desparramenlá por tuito el pago...

—¡Hablá!—exclamaron varios a un tiempo; y Secundino comenzó de este modo.

—Tuitos ustedes saben que Marculina, la mujer de Estanislao, era...

—Sí, ya sabemos lo qu'era: seguí no más—interrumpió don Pantaleón.

—Sigo. El finao difunto estaba tan quemao de los celos que desconfiaba hasta 'e su propia sombra, y como no permitía que ningún hombre pusiera los pieses en sus ranchos, había rompido con tuitos sus amigos. Esto lo supe yo a mi güelta 'el Brasil, ande, como a ustedes les costa, desollé una punta de años.

Los encontramos en esta mesma pulpería y nos relinchamos contentasos... ¡Dejuro!... ¡si nos habíamos criao como chanchos, como quien dice, comiendo juntos en la mesma batea!

—¿Ande pensás hacer noche?—me preguntó dispués de mucho prosiar.

—Acá nomás—respondí.

El quedó cavilando y yo vide que le había cambiao la cara, quedándose como empacao y con el entrecejo fruncido. Dispués arrancó de un golpe:

—¡No puede ser: vení a quedarte en casa!