Vista la premura y recelando alguna pesadumbre, mandó que pasase luego quien quisiera que fuese.

Quedó en pie para recibir visita de tanto cumplido.

Hízose esperar un breve espacio, que aunque corto, ya comenzaba a causar impaciencia y enfado en el nervioso temperamento del señor don Juan, y apareció en la estancia no menos que el Alcalde de Casa y Corte don Luis de Paredes, y según cuentan algunos pajes de la casa, diz que tuvo lugar el siguiente coloquio:

DON LUIS

Señor don Juan, Dios os guarde.

DON JUAN

Señor don Luis, El venga con vos. Entrad, hacedme la merced de tomar asiento, y decidme en qué puedo serviros.

DON LUIS

Harto me pesa, señor y amigo, y bien saben el Santo del día y el ángel de mi guarda, que diera años de mi vida por excusar este momento.

DON JUAN