Espéranse dél grandes iniciativas que redunden en beneficio y prosperidad para la nación.

Dios lo haga y no le deje ni nos deje de su divina tutela e inspiración, que bien lo habemos de menester si no es que queremos todos los españoles que nos lleve la trampa.

Diez y seis años cuenta el joven príncipe, y desde ha seis está unido en matrimonio con la princesa doña Isabel de Borbón, hija del Cuarto Enrique de Francia y de su segunda esposa María de Médicis.

Cierto que la nueva reina es la más peregrina hermosura de la Corte española.

¡Dios la bendiga!, que bien vale nación tan hidalga, soberana tan magnífica.

Dícese que con el cambio de Rey alzaráse mucho la mano con la gente patricia que cayó en desgracia durante el otro reinado, y también se asegura que muchas de aquellas altas torres que amenazaban con tocar el cielo, ya comienzan a resquebrajarse y hay muy serio peligro de que se desplomen.

Parece que la gran fuerza que les está minando llámase don Melchor Gaspar y Baltasar Núñez de Gusmán, y es Conde Duque de Olivares.

CAPITULO II
COMIENZOS DEL NUEVO REINADO Y PRELIMINARES DEL FIN DE VILLAMEDIANA

¡Válame Dios! y cómo viene de perilla a mis tristuras aquel refrancillo de donde no hay harina todo es mohina.

Más de dos meses ha tenídome tullido en cama un desalmado reúma, del que aún no me encuentro libre, sino que ando como Dios quiere, y no quiere bien. Aun menos malo que el posadero fué hombre caritativo y mirando la desgracia que tan sañudamente ciérnese sobre mí, no consintió que me sacaran de su casa para llevarme a un santo hospital, como yo pedía.