Yo pienso que unos y otros se juntaron; pero muy a pesar del interés que mostró la villa toda y de los epigramas y elegías de los más notables ingenios, ninguno prevaleció; sólo quedó como artículo de fe,

que el matador fué Bellido
y el impulso soberano...

EL RABION
(CONCHA ESPINA)

—¡Martín!

—¡Ñoraa!...

—¿Habrá crecida?