Isidra.

Ten calma y ven á calentarte un poco, que hace mucho frío en la calle.

Juan José.

(Levanta la cabeza. Con amargura y sorpresa.) ¡Calentarme!... ¿Dónde?... (Reparando en el brasero encendido.) (Á Rosa.) ¿Cómo? ¿Tienes fuego?

Rosa.

Gracias á la señá Isidra que me ha traído un poco de lumbre.

Juan José.

(Á Isidra. Con ironía amarga.) ¡Ah! ¿conque es usté la buena alma que se ha compadecío de nosotros?... ¿Y quién le ha dáo á usté los dineros pa hacer la obra de caridá?

Isidra.

¿Qué dices?