Juan José.
¡No has oído que calles!... (Á Isidra.) Nada quiero de usté, lo repito; ni el pan que me ofrece, y se me atravesaría en la garganta antes de tragarlo; ni esta lumbre maldita, (Empuja con el pie el brasero que medio se vuelca, en forma que gran parte de la lumbre se desparrama por el suelo.) que me enciende la cara y me da más frío en el corazón, que la nieve de la calle en el cuerpo. (Avanzando hacia Isidra.) ¡No quiero nada, nada más que no verla á usté; conque andando y de prisa, si no prefiere usté que la coja por el cogote y la eche yo mismo!...
Isidra.
(Con temor.) ¡Basta, hombre, basta!... Ya me voy. (Retrocediendo hacia la puerta; cuando llega á ella, se detiene, se encoge de hombros y le dice á Juan José.) ¡Tú te arrepentirás! (Sale Isidra por el fondo.)
ESCENA VII
ROSA y JUAN JOSÉ
Juan José.
(Con desprecio.) ¡Arrepentirme!...
Rosa.
(Con enfado.) No te arrepentirás, no hay cuidáo. Sería la primera vez que te arrepintieses de tus prontos.