Rosa.

¿Vas á ver á alguien, á pedir?...

Juan José.

(Con energía salvaje.) ¡Pedir!... ¡Que pidan los viejos, los inútiles, los que no se pueden valer! El que, como yo, tiene fuerza en los brazos, y no es perezoso en la faena, y sabe ganarlo, sólo debe pedir una cosa, trabajo. Si no lo encuentra, si no se lo dan... Entonces le queda un recurso; ¡uno!... No hay duda... ¡Ni sé cómo he dudáo tanto tiempo! (Con tono resuelto y sombrío.)

Rosa.

¿Qué te propones?

Juan José.

Que no pases hambre, y miseria, y frío; que no me abandones; que no necesites ir á buscarlo; porque tienes razón, cuando todo falta, hay que buscarlo; y antes que la mujer lo busque, lo busca el hombre. ¡Yo lo encontraré! (Con dureza.)

Rosa.

¡Oye!...