Cano.
Porque no habrá podío, ó porque no le habrá dáo la gana. Vete á averiguar. Lo seguro es que te encuentras solo y que debes pensar en algo.
Juan José.
¿En qué?... ¿En mi desgracia?... ¿En el presidio que me espera?...
Cano.
El presidio no es tan malo como paéce, así, visto de golpe; la primera vez que se entra en él. El que tié valor, y puños, y no es tonto, pué hacerse el amo, y el amo está bien en cualquiera parte; en la cárcel, como en su casa; en su casa, como en un monte, y en un monte, como en un trono. La cuestión es mandar. El demonio vive en los infiernos y es rey... Tú también puées vivir á gusto en presidio, y buscártelas cuando salgas de él.
Juan José.
(Con asombro.) ¡Yo!... ¡Buscármelas yo, como tú te las buscas!... ¡Como se las buscan los otros!...
Cano.
¡Á ver!...