Juan José.
¿Dinero?
Cano.
¡No seas gilí!... Pa los vigilantes, esto es una monea; pa mí, es una caja. Mírala bien. (Hace como quien desenrosca la moneda, y la deja dividida en dos partes; la de la parte de abajo tiene un hueco libre.) La monea está hueca y se abre así, desenroscándola.
Juan José.
(Con asombro.) ¡Es verdad!
Cano.
También se trabaja pa uno en presidio. ¿Ves? (Sacando del fondo de la caja una laminilla de acero.) ¿Qué te paéce á tí esto?
Juan José.
Una hojilla de acero.