Juan José.

¿Y si lo cogen á uno vivo? Recargo de pena, más años de martirio, de encierro... No; yo no hago eso, Cano; callaré, pero no te sigo. Aún confío; aún creo que cuando salga de presidio podré volver á ser honráo; aún espero encontrar á Rosa, convencerme de que no es culpable, trabajar pa ella... ¡Qué sé yo!... ¿Son delirios? Bueno; déjame con los delirios míos, y escapa.

Cano.

¡Tú sí que eres loco rematáo! (Entra el Presidiario por la derecha y se dirige á Juan José.)

ESCENA III

JUAN JOSÉ, EL CANO y UN PRESIDIARIO

Presidiario.

¿Juan José?...

Cano.

(Con dureza.) ¿Á qué nos vienes á estorbar?