Cano.
Allá voy... (Como si recorriese los renglones.) «La mía... á Dios gracias...» Aquí. «Sabrás de cómo no te he escrito antes, porque he estáo afuera trabajando; luego no te quería contestar, porque como lo que tú me pedías eran noticias de la Rosa... y...» (Deteniéndose.)
Juan José.
(Con gran impaciencia.) ¿Á qué te detienes? No te detengas. Sigue.
Cano.
«Y no eran buenas, pues por eso no te escribí.»
Juan José.
(Con angustia.) ¡Adelante!...
Cano.
(Leyendo.) «Pues sabrás de cómo no te puse dos letras, por eso; porque te quería evitar un disgusto, que bastante tienes con estar en presidio por ella; así hubieran degolláo á la primera que nació.» (Deja de leer.) Este gachó es un vivo.