Juan José.
No te pares; ¿no ves que me estoy muriendo de ganas de saberlo todo?
Cano.
(Volviendo á la lectura.) «En fin, como alguna vez han de contártelo y me lo pides con tantas fatigas, allá va: La Rosa está buena; lo de la enfermedad fué una farsa. No fué al juicio porque no quiso verte; y como ahora tiene enflujo y dinero, pues lo arregló.»
Juan José.
¡No quiso verme!... ¡Á mí! (Con desesperación. Reponiéndose. Al Cano.) ¿Qué más?...
Cano.
(Leyendo.) «Ahora está en grande; no se ha mudáo de casa; pero vive en el principal, y vive con Paco...»
Juan José.
(Con espanto, odio y dolor.) ¡Con Paco!... ¿Eso es cierto?... ¿Has leído bien?... (Con desesperación.) ¿Dónde dice eso?... ¡Á ver! ¡enséñamelo! ¡que yo lo vea!... ¿Dónde lo dice?... ¿Dónde, Cano, dónde?...