Isidra.
Sí; pero el cariño á palo seco, tiene mal pasar. (Como tratando de quitar importancia al recuerdo de Juan José.) Eso es una historia acabáa; no hay pa qué mentarlo.
Rosa.
¡Verdá! (Después de una pausa, cogiendo un peine del tocador y dirigiéndose al armario de luna, cuyas velas enciende.) Voy á arreglarme un poco el pelo. (Empezando á soltarse el pelo.) Paco me ha dicho que saldremos juntos esta noche. (Peinándose.)
Isidra.
¿Y la criáa nueva?
Rosa.
Mañana vendrá. Falta me hace, porque llevo unos días... Si no fuese por usté que me ayuda...
Isidra.
¡No he de ayudarte, hija; si gracias á tí y á tu Paco estoy en la gloria!... ¡Eso es portarse! (Sale Paco por la puerta de la izquierda, donde se detiene, contemplando á Rosa con cariño.)