Rosa.

Paco es un Dios pa mí. Me basta decirle, esto me apetece, pa que lo traiga; y en tocante á cariño, usté lo está viendo; cada día me quiere más.

Isidra.

Y tú á él.

Rosa.

Sí, señora; y él se lo merece; le quiero, es el único hombre á quien he querido de verdá.

Isidra.

Ahora comprenderás que llevaba yo mucha razón al decirte que dejases á Juan José.

Rosa.

(Con remordimiento.) ¡También me quería ese!