Juan José.

Eso aguardo; que venga. ¿No ves que de tí no he habláo entoavía?... ¡Que no te digo aún lo que de tí deseo!... Pues es por eso; porque le espero á él; á Paco; ¡á tu Paco!...

Rosa.

(Con ansiedad.) ¡No; no harás lo que dices! ¡Yo lo evitaré!

Juan José.

(Con desprecio.) ¿Cómo?

Rosa.

¡Avisando!... ¡Gritando!

Juan José.

(Con ferocidad.) ¿Avisarle?... No tienes tiempo. ¡Gritar!... Tan cierto como te he querido con toda mi alma, que si gritas, te mato á tí también.