Rosa.
No te quiero hacer comulgar con náa. Tú eres la que miras bultos donde no los hay. (Entra Isidra por el fondo con el brasero apoyado en una cadera y sujeto con la mano derecha y una alcuza de aceite en la mano izquierda. Al entrar, deja la alcuza encima de la cómoda.)
ESCENA III
ISIDRA, ROSA y TOÑUELA; al final IGNACIO y ANDRÉS
Isidra.
(Dejando el brasero en el suelo.) ¡Ya está aquí el brasero! ¡Y calienta que es una bendición! ¡Acercarse, hijas, acercarse!... (Rosa y Toñuela se acercan al brasero.)
Rosa.
(Poniendo las manos cerca de la lumbre.) ¡Estoy arrecía!...
Isidra.
También traigo un poquillo de mineral; las noches son largas, y se pone una muy triste cuando está á obscuras.