Isidra.

¡Jesús, qué desdicha!

Rosa.

¡Á ver si hay quien la aguante!... ¡Yo no!...

Toñuela.

¡Mujer!

Rosa.

¡Y que esto ocurra por no venirse él á razones!...

Toñuela.

Ocurre, por ser tú ligera de cascos, y meterte á cantar donde estaba Paco, y no haberle paráo á tiempo los pies.