IX

Sonó en ese momento en un corredor inmediato una campanilla cuyo resorte fué tocado en la puerta de la calle. Manfredo al oirla tocó tambien un timbre que tenia junto a su asiento para llamar a los sirvientes. I al presentarse inmediatamente uno de ellos, le dijo:

—Vé al jardin del patio i divisa desde allí quien ha tocado el tirador de la campanilla. Si es algun amigo introdúcelo aquí, i si es alguna persona desconocida condúcela al salon suplicándola que aguarde i avisándole qué estoi en mesa.

El sirviente cumplió la órden del patron, i volvió poco despues, de carrera, jadeando i lleno de un alborozo indisimulable, dijo sonriendo de alegria:

—Señor, es una mujer que pregunta por la señora.

—¿I quién es ella?

—La costurera Carolina.

—¿Pero qué de ahí? ¿Porqué tanta ajitacion? repuso Manfredo.

—Es, señor, que no viene sola....

—¡Pero, vamos! ¿Quién la acompaña?