El muerto era aquel canario que la visitó el dia de su natalicio, i el ataud, una jaula: esa jaula, ya vacia, que pendia desde entonces frente a su lecho. ¡Cuán silencioso estaba su aposento, antes lleno de la melodía del canto, del rumor de las alas, del ruido de las pisadas de ese naranjado pajarillo! ¡Cuán vacia estaba el alma i la memoria de Berta, sin su dulce compañero! Ya no se ocultará en los pliegues de las colgaduras de su lecho; ya no revoloteará cantando; ya no se posará en su hombro; ¡ya no regalará su sueño i la despertará por las mañanas con sus tiernas serenatas! ¡Aun los canarios saben querer! ¿Quién no comprende sus delicadas caricias cuando busca con el pico la boca de su dueño i ajita las temblorosas alas sobre su seno?
Berta al contemplar entristecida la jaula vacia, sentia tambien vacio el corazon.
Ese ensueño rosado de la naturaleza, nublada de afliccion, dejó su aposento como la luz deja el dia i dirijióse a la puerta con la mirada tan perdida que parecia haberla dejado junto a su jaula querida.
¡Tambien su enlutado pensamiento velaba enjaulado al lado de ese cántico con alas, de ese cántico para siempre apagado i de esas alas plegadas para siempre!....
De pié sobre el dintel, cruzó melancólicamente los brazos sobre el pecho e inclinó su dorada cabeza sobre el marco de la puerta.
XXIX
El sol se ocultaba detras de las montañas como un rei destronado i su manto de estrellas comenzaba a brillar, envuelto en la pálida i vacilante luz del crepúsculo. El viento silvaba como un toro herido. Las nieblas como gazas sombrias oscurecian el horizonte. Unas gotas de agua humedecian el polvo. ¡Es que el sol se despedia para negar su luz a una catástrofe; el viento se quejaba; se enlutaba la naturaleza, i lloraba el cielo!....
Una encubierta i misteriosa mujer llamó a la puerta de la calle. Raquel salió precipitadamente a su encuentro como impelida por una mano oculta. La encubierta con aire siniestro se aproximó a Raquel, balbuceó dos palabras a su oido i cuidó de taparse bien el rostro, como si los pliegues de su manto ocultaran un crímen.....
Raquel dió un grito i un paso atrás, como herida por una puñalada traidora.
La mujer desapareció.....