Todo lo podeis Vos, todo fenece
O se reanima a vuestra voz sagrada:
Fuera de vos, Señor, el todo es nada,
Que la insondable eternidad perece;
I aun esa misma nada os obedece,
Pues de ella fué la humanidad creada.
Yo no os puedo engañar, Dios de clemencia,
I pues vuestra eternal sabiduria
Vé al través de mi cuerpo el alma mia
Cual del aire a la clara trasparencia,