Allí fuí yo por mi deber llamado

I haciendo altar la tierra endurecida

Ante el sagrado código de vida,

Estendidas mis manos he jurado:

Ser enemigo eterno del tirano,

Manchar si me es posible mis vestidos,

Con su execrable sangre, por mi mano

Derramarla con golpes repetidos;

I morir a las manos de un verdugo,

¡Si es necesario por romper el yugo!