(Canto II de amor.—Aixi com cell.)
aquella que, siendo para él cual lirio entre cardos, fué por él amada como no lo ha sido mujer ninguna por otro hombre, y que habiéndole sido arrebatada por la muerte, la lloró con lágrimas cuya amargura templaba á veces la esperanza, no exenta sin embargo de duda, de que en el cielo, donde esperaba reunirse de nuevo con ella, gozaba más puros y duraderos amores.
Omitimos por impertinente y ya gastada la cuestión del origen, de la familia y de la patria de nuestro poeta. Tenemos al abolengo de los Marchs por de origen catalán; pero opinamos que se estableció, aunque por ventura no en todas sus ramas, en Valencia, donde logró heredamientos que le otorgaron don Jaime en tiempo de la conquista, y más tarde y por especial favor otros condes-reyes de Aragón; y por natural de aquel reino, por más que no podamos fijar el lugar de su nacimiento, á Ausías. ¿Cabe, en efecto, disputar la patria que le vió nacer, á quien por tan evidente manera la revela él mismo en sus obras?
La velletat en valencians mal proba,
E no sé com yo fassa obra nova.
(Canto VIII de muerte.—Obrir no puch.)
y si hubiese todavía algún catalán que, por exagerado y mal entendido amor patrio, se empeñara en sostener que lo es de aquel poeta Cataluña, le recordaríamos que Serra y Postius (1671-1748), á quien pocos de los que hoy viven podrán igualar en el amor y entusiasmo por las cosas de su tierra, escribió una disertacioncita encaminada á probar que Ausías no fué hijo de Cervera, ni de Barcelona, sinó que era, aunque de abolengo catalán, valenciano de nacimiento.
Declarábamos hace un momento quién fué su padre. Como hijo suyo le nombra Pedro March en el testamento de que dejamos hecho mérito al hablar de este trovador insigne. Mas ¿en qué año, poco más ó menos, vino al mundo? La mayor parte de sus biógrafos[39] fijan su nacimiento en los primeros años del siglo XV, y á este dictamen parece inclinarse el Sr. Ferrer y Bigné, que es de entre los que conocemos el que más noticias ha logrado reunir acerca de nuestro poeta. Sin embargo, atendida la edad avanzada á que debía haber llegado su progenitor, Mossen Pedro, al tiempo de su muerte, ó sea en 1413 ó 1414, ya que, según se desprende del documento que hace poco citamos, debió haber nacido en el primer tercio del siglo anterior, nos inclinamos á creer que más bien debe colocarse el nacimiento de Ausías en los últimos años del siglo XIV que en los principios del XV. Del primer verso de los dos hace poco citados deducen con razón sus biógrafos que llegó hasta la vejez. ¿Mas quién les ha dicho que aquellos versos fueron escritos en los últimos años de su vida, único caso en que, áun exagerando el significado de aquel vocablo, pudiese Ausías ser tenido como viejo, si en realidad hubiese abierto los ojos á la luz en los albores de la XV centuria? Y si aquellos versos fueron escritos en años anteriores, como cabe suponerlo, encontrándose como se encuentran en uno de sus cantos de muerte, ¿no nos veríamos obligados en este caso á adelantar algunos más la fecha de su nacimiento?
No queda duda que Ausías March siguió la carrera de las armas, y hasta se sospechaba por sus biógrafos que había tomado parte en las guerras de Alfonso V para la conquista del reino de Nápoles. De estrenuo caballero se le califica en el título de sus obras; con Apolo, en sus versos, y con Marte en el ejercicio de las armas se le iguala por Gil Polo en su Canto del Turia:
Ya veo al gran varón que celebrado