Será con clara fama en toda parte,
Que en verso al rojo Apolo está igualado
Y en armas está al par del fiero Marte.
Ausías March, etc.,
y él mismo en sus rimas hace frecuentes alusiones á la vida del soldado y al arte de la guerra. De haber peleado bajo las banderas de aquel insigne monarca tenemos hoy una prueba, á nuestro parecer irrecusable, en un documento que sale también por vez primera á luz en este nuestro trabajo (Apéndice 3), y es una carta dirigida á aquel rey por sus enviados ó embajadores, como á sí mismos se llaman, según parece, á Valencia, á fin de invitar á los nobles de este reino á tomar parte en su expedición contra Nápoles, en la cual escriben que, «habiendo estado en Gandía, no han encontrado quien se haya ofrecido á servirle, más que Mossen Luís de Aragón y Ausías March.» La carta, como puede verse, no lleva fecha y por lo tanto no es dado señalar desde luégo y con certeza en cuál de las expediciones realizadas por aquel monarca tomó nuestro poeta parte. Sin embargo, el estar firmada en Valencia en 1.º de Julio, la indicación que en ella se hace de que debían hallarse á últimos de dicho mes en aquella ciudad los que se comprometiesen á servir en aquella jornada á su soberano, da lugar á sospechar que la expedición para la cual se invitaba á los nobles valencianos á tomar las armas era la que salió en un buen golpe de naves del puerto de Barcelona el 21 de Agosto 1424, cuyas banderas habían sido solemnemente bendecidas en esta ciudad el 4 de Junio, y en celebridad de cuya expedición tuvieron lugar en la plaza del Borne de Barcelona unas justas reales en que tomó parte, como principal mantenedor del campo, el mismo monarca[40].
Mas si tan sólo por congetura, aunque á nuestro entender asaz fundada, se colige del mencionado documento que Ausías March tomó parte en aquella hazaña, en cambio puede deducirse de él con fundamento que debía ser Gandía la residencia habitual de los March, por ventura desde que el Mossen Pedro fué nombrado para desempeñar el cargo de tesorero del duque de aquel título. En dicha ciudad otorgó, como recordarán nuestros lectores, su testamento el citado Mossen Pedro, y ¿quién sabe si en ella ejercía el hijo, después de la muerte del padre, el mismo cargo que había desempeñado éste en la casa de aquel magnate? Ignoramos si los eruditos valencianos han examinado los archivos civil y eclesiástico de aquella ciudad; pero se nos figura que un paciente y concienzudo examen de los mismos había de revelarnos no pocos de los sucesos hasta aquí ignorados de la vida del estrueno caballero y elegantísimo poeta valenciano.
Plácenos figurarnos á Ausías March asistiendo á las mencionadas justas de Barcelona, embarcarse aquí en la flota real, pelear en Napóles á la sombra de las barras aragonesas, acostumbradas entonces á reflejarse triunfantes y á manera de ondulantes listas de oro y rojo en las plateadas olas del Mediterráneo, y tomar parte y ganar fama de animoso en los gloriosos hechos de armas que terminaron con la conquista de la poderosa ciudad reina del Mediodía de Italia. Mas ¿cuánto tiempo permaneció el trovador soldado en aquel bello país de las artes y de las ciencias y en la corte del ilustrado y generoso monarca, donde por espacio de muchos años hallaron espléndido hospedaje toda clase de cultura y los hombres doctos en todo linaje de humanas disciplinas, y que fué uno de los primeros y más brillantes focos del renacimiento; del monarca egregio y valiente, como ninguno de los de su tiempo y cual pocos de las edades pasadas loado en vida y llorado en muerte por la numerosa pleyáde de poetas que á su lado florecieron, y de quien Ausías, en cuyo pecho no había al parecer lugar sinó para el amor de Teresa y para el dolor después que la hubo perdido, escribió que no temía al ensalzarle pecar por exceso en su alabanza:
Pahor no sent que sobre laus me vença
Llohant aquell qui totes lengues llohent,
para celebrar cuyas hazañas le pareció que escaseaban poetas