Puig major part de gloria sentien;
Tot en aixi tinch en menyspreu e fástig
Aquells desigs que complits amor minva,
Prenent aquells qui del esperit mouen
Qui no 's lassat ans tot jorn multiplica.
Cant XXI.—Fantasiant, etc.
Hé aquí por cuán discreta manera, hablando de las diferencias que existen entre el lírico italiano y el valenciano, en quienes tanto como dos hombres distintos cree ver dos muy diversos principios, caracteriza Quadrado á uno y otro. «Petrarca, dice, considera el amor en sus efectos; Ausías en su esencia y origen: el uno, distinguiéndolo con dificultad de su amada, sólo lo considera encarnado en sus gentiles miembros; el otro fija en él sus ojos de águila, sorprendiéndolo cara á cara, sin forma alguna, en toda su abstracción: el nombre de Laura se halla en cada verso de su poeta; Ausías una vez sola nombra á Teresa, y áun se ignoraría que fuera ésta su dama, si no viniera á apoyarlo la tradición: el amor de Petrarca tiene arco, venda y saetas; es todavía el amor de Anacreonte, menos sus miradas lúbricas y lo voluble de sus alas; no es el elemento de vida ó muerte, el sol resplandeciente ó la llama infernal que alternativamente ilumina á nuestro trovador[44].» Tan sólo una vez hace aparecer aquel amor Ausías en sus versos para recordar que tiene flechas de oro, plata y plomo, y que después de haber disparado en otros tiempos todas las de aquel primer metal, se quedó una con que le hirió á él:
En aquell temps que primer d' aquest fou Les fletxes d'or amor totes lançá E desmembrat una s'en aturá Ab que 'm ferí.....
Cant LXXII.—O vos mesquins, etc.
En suma, el amor de Petrarca, aunque puro, parece detenerse en las cualidades exteriores de su amada, tal es el placer que halla en describirlas; mientras que el de Ausías sólo aspira á la voluntad