D'aigua de plor ab les llágrimes dolses:

Contrició es la font d'hont emanen,

Aquell es clau que 'l cel tancat nos obre.

D'atricció parteixen les amargues

Perqué en temor més qu'en amor se funden,

Mas tals quals son d'aquestes m'abunda,

Puig son camí é via per les altres.

Cant espiritual.

Después de lo que llevamos dicho de Ausías como hombre y como poeta; después de los muchos versos suyos que hemos transcrito, ¿qué podríamos añadir acerca de las cualidades artísticas de que estaba aquél tan ricamente dotado, y que tan bella y ostensiblemente se revelan en éstos? El señor Milá, á quien nadie acusará de que se deje llevar en sus juicios críticos ni por entusiasmos ni por antipatías convencionales, ni por las corrientes de las modas,—que las hay por desgracia en los gustos y en las teorías estéticas, como en los trajes;—el señor Milá, que califica á March de notable personalidad poética, dice de él «que le singulariza el especial acento de verdad que se manifiesta en sus obras, las cuales nos revelan con viveza grande y sin fingimiento cuanto él sentía, fuese bueno ó malo... Era, añade, muy hijo de su tiempo, pero á la manera que serlo suelen los grandes hombres, es á saber, como norma y excepción del mismo. No es un poeta completo, pero sí grande, y pocos habrá de quienes puedan recordarse pasajes tan bellos y tan elevados conceptos. Sobresaliente en la parte intelectual y afectiva, fáltale únicamente,—nosotros nos atreveríamos á limitar algún tanto lo demasiado absoluto de este juicio,—la fantasía inventiva, que convierte en un nuevo sér poético cada objeto representado ó cada situación del ánimo, sin que deje por esto de acercarse mucho á aquella soberana perfección que únicamente alcanzan del todo la natural inspiración ó el arte más exquisito. Ni mengua su valor el que como obra poética deje algo que desear la suya, ya que cuando hace que se exhalen ciertas voces de lo íntimo de su corazón, no le es dado entonces al lector acordarse de nada más y queda como preso y esclavo suyo.»

No se le escapa al señor Milá el defecto de la oscuridad que en sus versos se nota, y que fué considerado como primor de no escaso valer por sus antiguos admiradores; «oscuridad que procede en parte, dice, de que quería adelgazar demasiado la materia, pensar por sí mismo, y decir lo que otros no habían sentido ni expresado;» y en parte, añadiremos nosotros, además de lo arcaico del lenguaje, de lo violento y desusado de sus giros, efecto de la dificultad que al parecer experimentaba á veces en encerrar el concepto en el estrecho molde de su estilo, por demás conciso y epigramático, y en la forma harto difícil de sus estancias. Y esa oscuridad es, á nuestro juicio, la principal causa de que no sea hoy Ausías tan leido y estimado como merece serlo. Sin embargo, cuando se ha logrado rasgar el velo que por las indicadas causas envuelve á veces con sus pliegues algunos de sus versos, entonces aparece tal cual es, ó sea verdadero poeta, y el trabajo que se ha empleado en desenmarañar el sentido de su frase queda con creces compensado con el placer que se experimenta al comprenderle.