La segunda de las composiciones citadas está llena de unción religiosa, y á no ser por los nombres mitológicos de Apolo, Febo, Diana y Plutón que, si bien prueban la erudición mitológica del autor y la influencia clásica que iba invadiendo, para después desviarlas de su natural camino, las literaturas nacionales, están allí fuera de su sitio, podría, dentro de las exigencias del gusto á la sazón dominante, citarse como modelo entre las de su tiempo. Baste como muestra de su estilo la siguiente estancia:

Rey est dels reys lançat á tota pena,

Sols, sens remey, d'espines coronat,

De cedre te un jou sobre la squena,

Desert d'amichs, dels seus desamparat,

Sceptre portant de amarga sepultura,

Lo rey Jesus nafrat de greu tristor,

A la mort vá ab la mortal dolor,

Dihent als seus lur gran desaventura

Filiæ Jerusalem, nolite flere super me, etc.[49].