¿Daranme lo que anhelo? Devorando
volumen tras volumen, ¿qué hallaría?
Que si algún hombre se creyó dichoso,
a sí mismos los más se martirizan.
¿Y tú, por qué, burlona calavera,
por esas huecas órbitas me miras?
¿Para decirme que, cual lucho y sufro,
tu espíritu pugnaba y padecía,
y sediento de luz, por senda errada
fue a sumergirse en las tinieblas frías?