teme el peligro cuando no le amaga,

o llora el bien que disfrutar podría.

¿Semejante yo a Dios? ¡Vana quimera!

Semejante al gusano, que se abriga

en el polvo, y de polvo alimentado,

muerte le da y sepulcro quien lo pisa.

¿Polvo no son los viejos cachivaches

que llenan esa negra estantería,

y cuyo sucio fárrago en un mundo

de podredumbre y aridez me abisma?